Eguílaz y Yanguas (1886):
AZABACHE azauage, azevache, azebiche cast., azeviche port. acebeja, adzabeja, atsabeja, atzabeja cat., acebache gall., aizabeja, adzabella, atzabeja mall., açabaig val., arbalcha, arbelcha basc. De الزبجة az-zabache, «azauage» en P. de Alcalá, «conchulae sphaerulaeve nigrae» en Freytag, voz derivada del persa شبه «nomen lapidis cuiusdam nigri et splendentis mollitie et levitate succino similis; bulla; conchula vitrea ut corallium adulterinum vilis pretii» en Vullers. Según Aben Buclarix (ap. Dozy, Glos. y Supl.) el vulgo aráb.—hisp. usaba el nombre زبج zabach, por سبج sabach. La etimología es de Guadix y Urrea.
Córdoba de la Llave, R.(2013), en su exhaustivo artículo El ajuar doméstico y personal de las mujeres en la sociedad urbana andaluza del siglo XV, comenta el uso del azabache de la siguiente manera:
"Por lo que se refiere a los atavíos personales, hay que comenzar indicando que las joyas de plata y oro, con inclusión de piedras preciosas, fueron escasas en las clases inferiores, aunque por el contrario abundaron los objetos de piedras semipreciosas, a muchas de las cuales la sociedad medieval atribuyó propiedades profilácticas o terapéuticas, o se utilizaron para hacer rosarios y otros elementos de oración. Así, según recogen los Lapidarios, el azabache podía ahuyentar a los demonios y servir de ayuda en los partos [...]
En función de sus virtudes visuales y mágicas, en la sociedad bajomedieval se constata el uso generalizado de sartas de corales, cuentas de ámbar y de azabache. En Córdoba, Pedro Rodríguez ordenaba en su testamento de 1467 que pagaran a Martín de Olmedo la cantidad que le estaba debiendo del importe de unas cuentas de «azabaja» gordas que le trajo de Portugal; una década después, Constanza Rodríguez, vecina del barrio de San Lorenzo, dejó en herencia a su sobrina Constanza «sus cuentas de azabache en que ella reza»; y en otro inventario, datado en 1475, se citan «diez cuentas de calcedonia», variedad de ágata de color azul traslúcido". (95)
(95) Morell, B., Mercaderes y artesanos, p. 135; Borrero, M., “El ajuar de la casa campesina”, p. 219. Sobre el uso del azabache en época bajomedieval y los objetos que con él eran realizados, véase el estudio de Ángela Franco, “Las minas de azabache asturianas y el arte”, Actas de las I Jornadas sobre Minería y Tecnología en la Edad Media peninsular, Madrid, 1996, pp. 91-100. 1467.01.08, AHPCO, PNCO, 14107P, 7, 11r; 1477.01.19, AHPCO, PNCO, 14116P, 1, 12v; 1475.12.02, AHPCO, PNCO, 14114P, 4, 33r
Dozy, R. P. A., y Englemann, W. H. (1869):
AZABACHE, pg. azeviche (jais, bijoux de deuil). C'est l'arabe السبج (as-sabadj) qui a précisément la même signification. Voyez P. de Alcala et la note de M. Dozy dans les Loci de Abbad. , I, 32.
* Dans les villages on donne le nom l'azabaches aux bijoux de jayet taillé qu'on met au cou des enfants. Je ne sais si en Espagne on connaît encore l'origine de cette coutume, mais voici ce qu'on lit à ce sujet dans le man. de Naples du Mosta'ini (art. حجر السبج )
Dans les villages on donne le nom d'azabaches aux bijoux de jayet taillé qu'on met au cou des enfants. Je ne sais si en Espagne on connaît encore l'origine de cette coutume, mais voici ce qu'on lit à ce sujet dans le man. de Naples du Mostarini (art. حجرلسج): عامة الاندلس الزبج بالزاى يعلقونه على اولادهم الصغار , للعين السوء ويعرفونه "En Espagne le peuple (arabe) dit az-zabadj, avec le z (au lieu du s), et l'on y met les sabadj au cou des petits enfants afin de les préserver du mauvais œil".