Vid. zourna
Abraham Cupeiro
Devic (1876) recoge este vocablo francés, del que probablemente se tomaría para designar este instrumento en castellano:
ZURNA. "Instrument de musique des Tures, qui, par sa forme et la qualité de ses sons, ressemble à notre hautbois" (Bouillet, Scienc). C'est le persan زرنا zournā ou سرنا, aussi orthographié سرنى, où la dernière syllabe rappelle le mot نى ney ou ناى nāy, roseau, tuyau, flûte; Les Malais ont le même instrument sous le nom de سرونى saroūney.
Corriente Córdoba, F. (2013) también recoge el término zurna de la siguiente manera:
zurna “oboé de origen ár.”: es dado como turquismo, sin más detalles; en realidad, se trata del np. sornα(y) “oboe”, aparentemente compuesto de ṣur “cuerno” y nαy “flauta”, voz que, como muchos instrumentos musicales, se ha propagado al nár., donde Dozy 1881 I:831 le da múltiples grafías.
Interesante es el artículo, sobre iconografía musical, de Porras Robles (2009), en cuanto a zurna y a otros instrumentos musicales:
II. 2. Zûlamîy
Con nombres diversos según la zona de origen (zolami, zurna, zorna, mizmar o alghaita) se trata de un oboe rudimentario que tiene cuerpo cónico de madera ahuecado con torno, número variable de orificios y dos lengüetas vibrantes.
Como la potencia del soplo requerida es notable, con frecuencia se dota al instrumento de un disco de metal, situado en la base del tudel, sobre el que apoyan los labios permitiendo al músico realizar mayor presión y llevar a cabo una técnica de insuflación continua; esta pieza no se aprecia en la pila de Xátiva (25). Este instrumento, cuya primera manifestación iconográfica se sitúa en Palestina, concretamente en monedas del siglo II d. C. (26), llegará a Europa a través de la península Ibérica (donde todavía sigue siendo utilizado con distintas denominaciones: donsaina, tenora, gralla, etc) y de los contactos establecidos tras las cruzadas.
(25) En el museo de Santa Clara la Real de Murcia, se expone un fragmento de adaraja de mocárabes con decoración pictórica (nº de inventario CE070179) procedente del palacio del emir Ibn-Mardanis (s. XII), en el que se puede ver a un músico haciendo sonar un zulamy; aunque el instrumento está incompleto, aquí sí se observa con claridad el disco, parte del cuerpo y una pequeña cadena que los une.
(26) SACHS, op. cit., p. 237.