Vid. acebucha, açebuche, Acehúche (Topónimo), acembuche (murc.), Aceuchal (Topónimo), aceúche, acibuche, adauche, asebuche, azabuche, azambuge (pt.), azambuja, azambuje, azambujo (pt.),azambugeiro (pt.), azambuche, Azauchal (Topónimo), azauche, Azauche (Topónimo), azebuje, Azeuchal (Topónimo), azebuche, azenbuche, azuche, azuchera, cebucha, cebuche, cembuche, zambuche, zambujo (pt.), zambulho, zambulla, zambullo, zambugeiro (pt.), zambuxo, zambuy, zanbúja, zanbúch
Corriente Córdoba, F. (2003) recoge este étimo dela siguiente forma:
acebuche o zambullo (cs.) y zambujo, zambulho, azambuja y azebuche (pt.), cebucha/o (nav.), acembuche (mur.), acibuche (tol., ext. y nvh.) y az(a)uche o zambulla (ext.) 'Olea silvestris oleaster': del and. zabbúj o zambúja, hipocorístico formado sobre el cl. zaʿ/ġbaj, nombre de su fruto. Ocasionalmente se refleja en rom. la frecuente disimilación intraár. en /n/ de la consonante geminada, la palatalización en dos grados de intensidad, inducida por /z/, y metanálisis y sustitución de sufijo. Der. intrarrom. cs.: acebuchal, acebucheno y acebuchina; pt.: azambujeiro, zambujal y zambujeira/o.
Maíllo Salgado, F. (1991), dice al respecto:
En hispano-árabe hay constancia escrita de la forma زبوج zambūŷ, sin embargo, atendiendo al arabismo, fue la forma articulada a الزبوج az-zabbūŷ (en Marruecos hoy día se utiliza únicamente zebbūŷ la que pasaría al castellano (tomando -e final de apoyo), donde enseguida parece que generó derivados.
Ibn 'Abdūn, botánico andalusí de la segunda mitad del siglo XII, dice:
لاشتر بالعجمية وازبوج بالبربريّة
"Lāšter es en 'aŷamiyya [romance]. el 'atam en árabe y azabūŷ en beréber" (M. Asín Palacios, Glosario de voces romances, Madrid-Granada, 1943, n. 290).
Ibn Quzmān, en uno de sus zéjeles, haciendo uso de la palabra, prueba que ya en el siglo XII había arraigado en el hispano-árabe. La traducción de E. García Gómez dice:
"Acémila vieras con un paralís
y un bulto en los lomos igual que un zambūch,
cual de alferecía salida, como un
montón de mil piezas juntado al azar".
(El mejor Ben Quzmán, Madrid, 194, p. 176)
La palabra aparece recogida en el Voc. Esp.-Lat. de Nebrija, "azebuche, olivo silvestre", definición que repite Covarrubias y Aut. P. de Alcalá, por su parte, a principios del s. XVI, traducía "acebuche, zanbúja, zanbúch", (también recoge "azebuchal"), lo cual es prueba evidente de que en el árabe granadino fue la forma con n etimológica la que se había perpetuado. A fines de este mismo siglo todavía Diego de Guadix recuerda en su Recopilación, que la palabra original es "azambuch y corrompido dicen azebuche".
Montero Curiel, P. (1998), en su artículo La Dialectología Precientífica en Extremadura, exponiendo el carácter lingüístico de la consonante b, dice al respecto:
"La -b- sonora intervocálica puede perderse en acehuche o azauche 'acebuche'"
Eguílaz y Yanguas (1886):
ACEBUCHE azebuche cast., acebúig val., azambujo, zambugeiro, zambujo port. Las voces castellanas y portuguesas, á ser de origen arábigo, vendrían del nombre de unidad الزنبوجة az-zembucha que se encuentra en P. de Alcalá y en R. Martín, así como la valenciana del colectivo الزنبوج az-zenbuch que se halla en Aben Loyon, en Aben Buclarix y en Aben Alchazzár. Considerando acaso Dozy que el vocablo acebuche no se encuentra en el árabe oriental sino una sola vez, según nos dice Freytag (Léx. II, p. 257), lo deriva del berberisco ثزنبوجت tsazambucht sin reparar en que esta dicción nunca pudo producir las formas arábigas ni las españolas. Con mejor acuerdo, mi docto amigo el Dr. Simonet le hace venir del adj. lat. acerbus, por el sabor amargo del fruto y la aspereza de su madera. Abona su opinión el hecho de encontrarse en el Idrisi (Geografía, p. 206 del texto ár. y 254 de la trad. francesa) el vocablo, الزنبجار az-zembuchár, acebuchár ó acebuchál, como nombre de un lugar entre Sevilla y Córdoba. Acaso el Acebuchar, aldea situada en los confines de la diócesis de Jaen. En los autores españoles de la Edad-Media es también frecuente este vocablo en sentido de bosque ó terreno poblado de acebuches. Léese en el Libro de Montería del Rey D. Alonso, cap. XXXI (Bibl. Venatoria, t. II, p. 296): «El acebuchar, que es entre Alcántara et Estorninos, es buen monte de puerco en invierno et en verano.» Y no desvirtúa ciertamente el origen asignado por aquél distinguido orientalista á nuestro vocablo acebuche la circunstancia de hallarse en el diccionario arábigo oriental del Camus la voz الزعبج az-zabach en el sentido de olivo, زيتون porque el autor de dicha obra floreció á fines del siglo XIV y comienzos del XV y, á no dudar, debió tomarla de autores nacidos en nuestra península. En efecto, dos escritores españoles, Aben Albeitar y Aben Loyon traen aquel vocablo, no en la acepción de olivo, sino en la de acebuchina ó fruto del olivo silvestre ó acebuche, como se lee en una nota marginal del Poema sobre agricultura de este último, fol. 14 v.: زيتوذة الزعبج الزيتون معرفة والجبلى منه الزذبوج ويسمى; A mi parecer este nombre azabach dado al fruto del acebuche, formado acaso del árabe persa; زبج azabache, mediante la interposición de un entre la primera y la segunda radical, para significar el color negro de la aceituna silvestre, no tiene relación alguna con la voz زذبوج ó زبوج
La transcripción del adj. sustantivado acerbus por las formas arábigas زذبوج y زبوج, en las que la r fué sustituida por el duplicado por el texdid ó por el ن, y la s por el ج, denota el sonido de aquel vocablo en los lábios de los hispano-latinos á la sazón de la conquista musulmana.
La palabra acebuche se usó en lo antiguo por los árabes como nombre de cierta especie de dardo, sin duda por construirse de su madera. Por P. de Alcalá sabemos que este mismo nombre daban los moros granadinos á las sacaliñas ó garrochas زذبوجه بعنخس.
En el tratado militar de Hozail (ms. de la Bibl. Esc., n.º 1347, part. II, cap. 18), citado por Freytag y Alix, se habla de la bondad de la madera del acebuche para hacer arcos.
Corominas J., Pascual J. A. (1983):
ACEBUCHE, del hispano-árabe zabbûğ íd., que parece ser de origen bereber.
1.ª doc.: 1490, A. Pal. 323b1.
El árabe zabbûğ se halla en el glosario hispánico del S. XI y en el almeriense Abentarif, S. XII; una variante zanbûğ está más difundida en los autores hispanoárabes, y ambas se hallan hoy en el árabe africano. De esta última vienen el port. azambujo, zambujo, salm. zambullo, murc. acembuche; cast. azambuje en Monzón (1544), azambuche en Luquián (S. XVI). Acebuche sería ‘acebo común’ en ast. (V). Para variantes paralelas, vid. Steiger, RLiR V, 262-5. Según Simonet, s. v. zebbúch, el vocablo árabe saldría del lat. ACERBUS ‘áspero’, pero como indica Steiger parece más bien ser palabra bereber. También se podría pensar en la posibilidad de un préstamo de una forma mozárabe como *azeboyo semejante al leonés arfueyu ‘muérdago’ antes seguramente ‘acebo’ (vid. ACEBO, fin) o en una transmisión arábiga de una forma indoirania como el védico sambhujaṃ ‘consumible’ ‘objeto de disfrute’, Rig Veda II, 1.4, derivado del sánscr. bhuj- (presente bhunákti) ‘disfrutar, usar, consumir’ (hermano del lat. fungor, etc., Mayrhofer, Etym. Wb. Aind. II, 507). Luego se deberá estudiar mejor si el ár. zanbûğ es realmente palabra bereber o del árabe oriental; acaso tomada del persa, pues en iranio aparece desde antiguo la misma raíz (avést. būĵ-, con θrima-baoḫšna- ‘refuerzo’, sako-khotani būjsana ‘ayuno’, aunque ignoramos si las voces persas zanbûk ‘ballesta’ y sunbûk o sunbuq ‘esquife’ tienen algo que ver con esto), pero hay que dejar el problema en manos de los orientalistas e iranistas, entre otras razones porque al sánscr. sam- corresponde ham- en iranio (pero luego hay el grupo complejo del gr. ξυν- y el balto-eslavo su-). En castellano antiguo tenía -z- sonora (APal., Nebr.); también hoy en Cáceres (Espinosa, Arc. Dial. 96).
DERIV.
Acebuchal [Nebr.] m. ‘bosquecillo de acebuches’ [1513], adj. aplicado a la aceituna del acebuche [G. de Alfarache, ed. Cl. C. V, 28.29; acebruchal en la ed. Rivad]. Acebucheno adj. [1513], derivado con el sufijo romance -ano alterado por la imela árabe. Acebuchina, ‘aceituna acebuchal’ [1602].
1 El derivado romance Azzanbuğâr (hoy Acebuchal, entre Córdoba y Sevilla), ya aparece en el Idrisí, a. 1154, lo que prueba que el arabismo ya circulaba en el dialecto mozárabe por aquel entonces. Quizá en otras partes de España se introdujo en fecha posterior, pues el Glosario de Toledo, h. 1400, traduce oleaster por oliva canpesina.
Martínez Navarro, I. (1994)., expone en su artículo Notas sobre la toponimia de El Ejido:
6. PARAJES.
En el término municipal de El Ejido se encuentran: EL ACEBUCHAL, EL ALGARROBAL, LA ALMORRONADA, CIUDAD VIEJA o CÍA VIEJA, LA CUMBRE, EL DAYMUZ o DAIMUZ, LA NECA o AÑECA, LOS PERCHELES y EL TOMILLAR.
EL ACEBUCHAL
Paraje situado en Los Alcores, a la altura de la Ensenada de San Miguel.
acebuchal. 'bosquecillo de acebuches'. acebuche. 'olivo silvestre'. Del hispanoárabe zabbûg, que parece ser de origen beréber. 1º documentación: Alonso Fernández de Palencia, Universal Vocabulario en latín y en romance, Sevilla, 1490, 323 bl. El árabe zabbűğ se halla en el glosario hispánico del siglo XI y en el almeriense Abentarif, siglo XII; una variante zanbůğ está más difundida en los autores hispanoárabe y hoy se hallan ambas en el árabe africano. De ésta última vienen el portugués azambujo, zambujo, el salmantino zambullo, y el murciano acembuche.
El derivado romance Azzanbuggar (hoy Acebuchal, entre Córdoba y Sevilla), ya aparece en el Idrisí, alrededor de 1154, lo que prueba que el arabismo ya circulaba en el dialecto mozárabe por aquel entonces. El término acebuchal 'bosquecillo de acebuches' aparece en Nebrija en 1513 (58).
(58) Joan Corominas: DCELC, vol. I, p. 18, s.v. ACEBUCHE.